Los pendientes del Gobierno Nacional con las vías de Santander

«La prioridad debería ser consolidar un sistema logístico multimodal, no simplemente aumentar el número de kilómetros pavimentados», advierte el profesor UIS.

Por ello propone cuatro grandes frentes de inversión. El primero culminar y estabilizar los corredores carreteros nacionales actualmente en ejecución, particularmente Bucaramanga–Barrancabermeja–Yondó, las Troncales del Magdalena y las conexiones Bucaramanga–Lebrija–Rionegro–Costa Caribe.

El segundo es integrar el sistema férreo y fluvial del Magdalena Medio con la infraestructura carretera y productiva, fortaleciendo Barrancabermeja, Puerto Wilches y su área de influencia como nodos logísticos. Esto implica consolidar una red intermodal, priorizando las conexiones estratégicas según los flujos de carga y las necesidades productivas del territorio, y realizando un seguimiento permanente que permita orientar y optimizar las inversiones.

En una tercera propuesta, el profesor Martínez Estupiñán considera desarrollar un programa de conectividad provincial resiliente, concentrado inicialmente en la inversión de los corredores secundarios y terciarios que conectan zonas productivas con centros subregionales y corredores nacionales.

El cuarto es apostarle a la conectividad digital de calidad. En los territorios apartados, es fundamental garantizar el acceso a servicios digitales de salud, educación, trámites gubernamentales, información y mercados, reduciendo las barreras asociadas a la distancia.

El reto de conectar con el país

Otro de los pendientes es superar una estructura vial excesivamente concentrada alrededor del área metropolitana de Bucaramanga.

La conectividad futura del departamento debería permitir que Málaga, San Gil, Socorro, Barbosa, Vélez y Barrancabermeja funcionen también como nodos de intercambio económico y de servicios, reduciendo la dependencia de Bucaramanga como único gran centro articulador, dicen los expertos.

En esa visión, cobra importancia una eventual Red Vial de las Provincias, que permita conectar directamente territorios productores con mercados, servicios y corredores nacionales.

La meta no sería construir carreteras indiscriminadamente, sino priorizar aquellas conexiones que generen mayor impacto en términos de población beneficiada, producción, acceso a salud y educación, reducción de tiempos de viaje y disminución de la vulnerabilidad territorial, advierten los expertos.

Por eso, uno de los primeros pasos que debería asumir el Gobierno Nacional sería realizar un balance técnico, contractual, predial, ambiental y financiero proyecto por proyecto, para determinar qué impide realmente la terminación de cada obra.

La propuesta técnica de Santander Visión Prospectiva 2050 plantea que las grandes obras requieren una gerencia institucional capaz de identificar anticipadamente las rutas críticas y coordinar a entidades nacionales, autoridades ambientales, gobiernos territoriales, concesionarios, interventorías y responsables de redes y servicios.

Para los expertos UIS, «una carretera genera desarrollo cuando permite que un productor rural llegue a un mercado, que un municipio tenga una segunda ruta durante una emergencia, que una empresa reduzca sus costos logísticos, que un joven pueda permanecer en su provincia y que Santander pueda conectarse competitivamente con el país y con el mundo».

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