
Una adaptación que no resultaría sencilla, habida cuenta que desde las condiciones culturales en el uso por ejemplo de las duchas y los servicios sanitarios, el compartir habitación con estudiantes de otros países con las que debía entenderse casi que a señas y muchas anécdotas, como el inolvidable momento en que desplazándose en el autobús hacia la universidad, se sube como un ciudadano del común más, el mismísimo presidente de la Unión Soviética Leonid Brézhnev y toma asiento justo a su lado.
Vencido el primer año en el país, comienza formalmente sus estudios en el posgrado en la Universidad de Tawkhent en la región de Ubekistán, donde tras dos años de estudio de Especialización en Técnicas Pediátricas en Recién Nacidos, que para efectos nominales aparece registrado en Colombia como Especialista en Microbiología Pediátrica.

Regreso a casa
Con un título que en sus comienzos no era regularmente una referencia puntual a un ejercicio profesional aplicable en Colombia, donde la medicina prenatal no pasaba de ser un concepto, para María Eugenia revistió tener que adaptarse en áreas no relacionadas, integrándose como directora de la Unidad Materno Infantil a cargo del Programa Kellogg, alternando su labor especializada en el área de Salud Pública, donde dirigió estudios de contagios virales en la cárcel de Pamplona y Paludismo en Barrancabermeja.
A partir de 1984 se traslada a Bogotá, donde se vincula a la Caja de Compensación Familiar COMPENSAR, donde nuevamente tiene como función principal abrir el laboratorio médico, ejerciendo su carrera profesional hasta alcanzar su jubilación, no sin antes hacer realidad sueños aplazados, acompañando en sus investigaciones a la periodista Silvia Galvis Ramírez y al tiempo, iniciando una especialización en Gerontología.
Desde hace 25 años María Eugenia atiende personalmente un proyecto al que el sentimiento, la correspondencia social y la lectura profunda de textos relacionados con el bienestar, la armonía, los astros y la salud, convierten sus horas y su espacio. Luz Aroma Caminantes Espirituales, un espacio mágico cargado de buenas energías, donde su clientela recurrente puede hacerse inciensos ceremoniales, cuencos tibetanos y budistas, perfumes, aromatizantes, cartas del tarot y velas.
«Vinimos a este mundo a vivir, pero vivir implica prepararnos para trasegar universos próximos desde lo físico y profundos desde lo espiritual. Hoy somos, mañana seremos…», concluye esta mujer que manifiesta llevar a la UIS en el alma, sin perder el norte que fue allí donde se formó profesionalmente, pero por sobre todo, aprendió el verdadero sentido de ser una mujer libre.